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Entender la etiqueta

Qué son las notas de cata y por qué no son saborizantes

«¿Y eso qué le echan?» Nada. Esa es la respuesta corta, y la larga es bastante más interesante.

3 de noviembre de 20265 min de lecturaCafé Penitente

En la bolsa de Tres Penitencias dice fragancia de caramelo y frutal, aroma de vainilla y especias, sabor a frutos amarillos. Es la frase que más preguntas genera, y casi siempre la misma: ¿y eso qué le echan? La respuesta es nada. Un café de especialidad es café y punto. Las notas de cata no son ingredientes: son descripciones.

De dónde salen esos sabores

El café tostado contiene cientos de compuestos aromáticos. Muchos de ellos son exactamente las mismas moléculas que uno encuentra en otras cosas: en el caramelo, en la vainilla, en una fruta madura, en una nuez. Cuando un catador dice «caramelo», no está diciendo que le pusieron caramelo; está diciendo que ese café huele a lo mismo que huele el caramelo, porque comparten compuestos.

Esos compuestos llegan ahí por cuatro caminos:

Cómo se deciden las notas de un café

No las inventa el de mercadeo. Salen de una cata, que es un procedimiento bastante estricto: se muele el café, se huele en seco, se cubre con agua caliente, se deja reposar, se «rompe la costra» con una cuchara para oler el vapor que sale, y después se prueba sorbiendo fuerte para que el café se reparta por toda la boca.

El catador evalúa por separado la fragancia (el café molido en seco), el aroma (ya con agua), la acidez, el cuerpo, el sabor y el residual —lo que queda en la boca después de tragar—. De ahí sale también el puntaje de 0 a 100.

Para nombrar lo que encuentran, los catadores usan un vocabulario común, organizado en lo que se llama la rueda de sabores: familias grandes —frutal, floral, dulce, nuez, especia, tostado— que se van abriendo en términos cada vez más específicos. No es poesía: es un diccionario compartido para que «frutos amarillos» signifique lo mismo en Salazar que en Oslo.

Fleurón de la etiqueta de Café Penitente sobre fondo pergamino con el título Qué son las notas de cata
Nadie le echó caramelo al café. El caramelo ya estaba ahí.

«Yo no siento nada de eso»

Pasa muchísimo, y no es que usted tenga mal paladar. Identificar aromas es vocabulario, no superpoder. El cerebro necesita haber asociado antes un olor con un nombre para poder reconocerlo después. Un catador entrenado no huele más que usted: sabe cómo se llama lo que huele.

Tres cosas que ayudan de verdad:

Y una señal fácil para empezar: si el café se pone más dulce al enfriarse, está bien tostado y bien hecho. Si se pone áspero, algo pasó —el café, la molienda o el agua.

Ojo: café saborizado sí lleva cosas

Para no confundir dos cosas distintas. Existe el café saborizado —de avellana, de vainilla, de canela— al que sí se le aplican aromas después del tueste. Es un producto legítimo y debe declararlo en el empaque. No tiene nada que ver con las notas de cata de un café de origen, igual que el café torrado no tiene nada que ver con un café tostado natural.

La regla para distinguirlos es la de siempre: lea los ingredientes. Si dice solo «café», las notas de la bolsa son descripciones. Si dice algo más, son ingredientes.

En Café Penitente

Las notas de Tres Penitencias salieron de una cata, no de una campaña: fragancia de caramelo y frutal, aroma de vainilla y especias, sabor a frutos amarillos con residual jugoso. 85 puntos SCA sobre la mezcla de Castillo, Caturra y Colombia. En la bolsa solo hay café.

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Caramelo y frutos amarillos.
Sin echarle nada.

Tres Penitencias, 85 puntos SCA, de Salazar de las Palmas. Pídalo por WhatsApp.

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